En 1961, ONG y especialistas en humedales se reunieron en la región de la Camarga, uno de los mayores humedales de Francia, para pedir un acuerdo internacional que protegiera a los humedales, sentando las bases para la Convención de Ramsar.

60 años después, el investigador ambiental Hugo Ferreira estudia la espátula común en las 150 000 hectáreas de humedales de la Camarga. Hugo, estudiante de doctorado en la Universidad de Aveiro, estudia las rutas migratorias y el comportamiento de las aves, trabajando en colaboración con el instituto de investigación de Tour du Valat.

Hugo’s interest in the natural world started early on, when he watched nature documentaries with his father. Following his passion and curiosity, Hugo completed his undergraduate and masters degrees in biology and ecology. Despite his educational background, he struggled finding the opportunities to apply his passion and knowledge especially in his home country of Portugal: “If we want young people to be interested/ involved in wetlands, we have to ensure that the opportunities are available to them. Finances and grants are extremely difficult to obtain for young people that are starting out, because grants target experts.”

Más tarde Hugo descubrió el Servicio Voluntario Europeo, que lo llevó por primera vez a Tour du Valat. “Al principio fue una experiencia intimidante”, explica. Después de un largo viaje llegó a lo que le pareció “un páramo yermo”… en el que había gente a la que no podía entender. Pero tardó menos de 24 horas en darse cuenta de que los humedales no son terrenos baldíos: “Rápidamente me enamoré de este lugar mágico, lleno de vida y de energía. Y entendí a su gente. Tuve la sensación de que la Camarga es mi hogar y que debemos protegerla. Comprendí la necesidad de proteger lugares como este y cuál fue la inspiración para crear la Convención sobre los Humedales”.

A través de su trabajo como estudiante de doctorado, que conlleva largos días en el campo y muchas horas en el ordenador, Hugo se ha dado cuenta de la importancia de la paciencia en la conservación: “Los días de campo me dan energía para seguir. El invierno pasado, pasé al menos 10 noches en el campo y solo en uno de esos días de trabajo conseguí avistar a las espátulas anilladas. Pero el mero hecho de estar en los humedales y esperar el amanecer y disfrutarlo rodeado de toda esta naturaleza siempre es majestuoso”.

Hugo considera que es urgente informar al gran público sobre los humedales. Menciona como ejemplo a Lisboa, donde un puente conecta la Lisboa metropolitana con el estuario del Tajo. “Aunque hay un puente físico que conecta Lisboa con esos humedales, aún falta un puente en lo que respecta al interés, la conexión y apreciación de los humedales por la población general. Nuestro siguiente paso en la conservación de los humedales debería ser construir estos puentes a escala mundial mediante la educación, sensibilización y oportunidades con sentido para jóvenes”.

A la Convención sobre los Humedales y sus interesados, Hugo les dice que “es importante saber que la juventud está presente y está motivada para hacer más pero necesita ayuda. Ayudadles, apoyadles, es bueno tener ideas frescas, experiencias nuevas”.

Hugo también es embajador de Power of Wetlands.

Historia recopilada por Bidhya Sharma y Elise Allély-Fermé